Cervezas artesanales, sobrevivir después del boom
hace 1 mes.

El auge de los locales que venden esta bebida provocó una sobre oferta, y ya hay locales que tuvieron que bajar las persianas. La inevitable comparación con los parripollos y las canchas de paddle. La opinión de tres cerveceros que apuestan por el futuro (cuyos locales les recomendamos conocer)


La alarma la encendió Berlina, la fábrica y cervecería barilochense, en una nota aparecida en abril en el portal El Patagónico.com. Allí Guido Ferrari, titular de la firma y de la  Asociación de Cerveceros Artesanales de Bariloche, señalaba que la recesión y la inflación marcaban un escenario de caída de rentabilidad, debido a que los insumos con los que trabajan están dolarizados y sus precios de venta al público no pueden seguir ese ritmo. De los cuatro ingredientes fundamentales con los que se elabora la cerveza (agua, malta, lúpulo y levadura), salvo el agua los otros suelen ser importados. En nuestro país no crecen todas las especies de lúpulo, y para la elaboración de ciertos sabores hay que agregar otras variedades importadas. Lo mismo ocurre con las maltas y las levaduras.



A raíz de esto, y con una nueva devaluación que vuelve a afectar el consumo de todos, la pregunta se impone: ¿son las cervecerías artesanales, con un sobre oferta, el equivalente a las canchas de paddle o a los parripollos, íconos de décadas pasadas que hoy son un triste recuerdo?

Consultados telefónicamente, la gente de Berlina no quiso realizar nuevas declaraciones, más allá de que tuvieron que cerrar algunos de sus locales de Las Cañitas y Palermo. Pero sí hablaron los responsables de dos locales montegrandinos que, a pesar de la crisis, la siguen rompiendo en la noche local. Uno de ellos es Cervelar, la franquicia instalada hace un año en la esquina de Dardo Rocha y Lavalle (el donde funcionó durante muchos años un tradicional salón de fiestas) y el otro es Barstow, una propuesta al estilo de los beer house americanos, con el agregado de que fabrican su propia cerveza, que abrió su primer local hace cuatro años sobre Dorrego en el epicentro de la núcleo gastronómico local. El verano pasado inauguraron su flamante fábrica con bar incluido sobre Dardo Rocha, donde se va extendiendo una movida más cervecera. También hablamos con Miguel, de la Estación Canning, una antigua estación de teen abandonada durante 20 años, que fue restaurada y convertida en un espacio multicultural con un bar de cerveza artesanal.


Consultados por los efectos provocados por la devaluación, el panorama es similar aunque los afecta de manera diferente:  

Según Sebastián de Cervelar, “La gente consume menos, los que tomaban dos cervezas toman una, y se comparten las porciones. La última devaluación bajó la venta entre un treinta y un cuarenta por ciento, pero igual estamos trabajando bien. La gente no tiene plata en el bolsillo”. Roberto (Barstow) por su lado, apunta a la dolarización de los insumos: “La malta con la que trabajamos es alemana, el lúpulo de los Estados Unidos y la levadura francesa, y ahora estamos probando una italiana”. Por su parte, Miguel dice que si bien la crisis pegó fuerte en La Estación, es optimista con respecto al futuro "En la Estación el verano del 2018 se vendía casi el doble de lo que se vendió el verano pasado. Dejando de lado el escenario general, que es complicado para todos, creo que hay que pasar el momento. Como en todos los negocios, hay buenos y malos momentos. Lo importante es tener claro hacia donde vamos: nosotros sabemos que el consumidor de cerveza artesanal no es el mismo que el que toma cerveza industrial. Y además, viene a buscar otro tipo de experiencia" 

Todos coinciden en que la oferta numerosa y, muchas veces, exagerada de estos locales, traerá tarde o temprano una depuración. “En esta zona se han abierto trece o catorce cervecerías y creo que no da para tanto. Nuestro secreto está en la atención, la calidad y el servicio”, dice Sebastián. “El que no ofrezca variedad y calidad a buen precio no podrá subsistir”, señala Roberto.

Pero los dos tienen una visión distinta del asunto cuando se les trae la comparación con aquellos viejos negocios que quedaron atrapados en modas temporales. “Decir que son los nuevos parripollos puede ser exagerado, pero se abrieron cervecerías por todos lados. El secreto está en el objetivo que se tiene. Los que abren por abrir sin visión de futuro en dos meses tienen que cerrar”, dice Sebastián.

Roberto, por su parte, es más tajante: “No tiene punto de comparación. Ahora hay un cambio cultural. La gente sale más a mitad de semana, y los que beben cerveza artesanal no creo que vuelvan a la botella tradicional de supermercado, por el sabor y porque no tienen conservantes”.

Los que disfrutamos de la buena cerveza le ponemos una ficha a la consideración de Roberto. Es probable que el tiempo, que es viejo como el viento, tenga la última palabra al respecto y sólo queden los buenos. Mientras tanto, enjoy! 

-Estación Canning: Félix Aguilar al 2300, Canning. Ezeiza

-Cervelar: Dardo Rocha 299, Monte Grande

-Barstow American Brewery, Dardo Rocha 359, Monte Grande 

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