Adoptemos todos
hace 18 meses.

Brisa Arrúa y Sofía Mettert son dos estudiantes de arquitectura que llevan adelante una cruzada por la adopción de perros y gatos rescatados en la zona de Canning, San Vicente y Ezeiza. Hacen hincapié en la castración como solución a la reproducción descontrolada de animales callejeros.


En marzo del año pasado, Brisa Arrúa encontró un perrito abandonado a la vera de la Ruta 52.  Con la mandíbula quebrada y la boca agusanada, estaba casi muetro de hambre y deshidratado. Sin embargo, ella lo recogió, lo llevó a un hospital veterinario y afrontó no sólo los gastos, si no el compromiso de atenderlo. Le puso Rocky por la garra que puso el perrito para salir adelante. Lamentablemente, el pequeño campeón no superó la prueba y falleció después de estar internado diez días, a pesar de los esfuerzos denonados de los profesionales que lo atendieron y el cariño de su rescatista. 

Esta adolescente que entonces tenía 19 años y estaba comenzando su carrera de arquitectura , habia mamado desde chiquita el amor por los animales.  Brisa decidió, entonces, que iba a hacer algo con su angustia y le ofreció a su amiga Sofía Mettert colaborar con un proyecto al que llamaron “Adoptemos todos”. 

“No somos un refugio” - cuenta Brisa - “aunque Sofía y su mamá, Laura, han llegado a tener 18 perritos en tránsito. Nosotros colaboramos con dos refugios (uno de Ezeiza y uno de San Vicente)  y trabajamos en dos objetivos: la adopción de animales callejeros y la castración”

Ellas dos son el nexo entre los refugios y los futuros adoptantes, se encargan de conseguir fondos para la manutención de los callejeritos rescatados y también hacen el seguimiento de los adoptados. 

“Cuando no conseguimos adoptantes, tratamos de buscar tránsito, sobre todo cuando entran cachorritos porque los refugios no son el mejor lugar para la supervivencia de los más chiquitos” - continúa - “Pero es fundamental el tema de la castración. Eso ayudaría mucho a que no haya tantos callejeros. Los perros en situación de calle se reproducen sin control”

Adoptemos Todos no es una ONG, ni una fundación, ni un refugio. Brisa y Sofía financian con sus propios medios las acciones que llevan a cabo. Lo único que solicitan, cada tanto, por sus redes sociales son alimentos y remedios.  

A lo largo de este año, han logrado muchas adopciones exitosas y han salvado a varios perritos que otros consideraron deshauciados. “Antes de comprar, adopten" - pide esta morocha de sonrisa enorme - "Todos merecen la oportunidad de tener una familia que los quiera. Un perrito rescatado seguramente nos va a devolver el doble del amor que le demos". 

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