Reynols: Integración y vanguardia
hace 17 meses.

La banda liderada por Miguel Tomasín, baterista con síndrome de Down, festeja sus primeros veinticinco años con dos presentaciones en el MALBA. Un recorrido por su delirante historia.


Por: Pablo Strozza

Cuando allá por 1994 Roberto Conlazo y Alan Courtis escucharon tocar la batería a Miguel Tomasín, no dudaron: debían formar parte de un grupo con él. Y Miguel debía ser el líder de ese grupo. Que tuviese síndrome de Down no era un problema: por el contrario, afianzaba la idea de rock experimental que ellos abrazaban. Y mucho más cuando Miguel hablaba y decía cosas como “El síndrome de Down es un club de fans” o “Lo primero no fue ni la gallina ni el huevo. Fue el gallo”.

El encuentro entre los tres se dio en EFIMUS (Escuela para la Formación Integral de Músicos). Miguel ya había registrado un paso por el Conservatorio de Flores donde aprendió nociones de órgano, pero fue la batería el instrumento que lo deslumbró y que, al ejecutarlo, llenó de lágrimas los ojos de Alan y Roberto. El Burt Reynolds Ensamble (banda en la que militaban ambos) tomó, en ese momento, su nombre definitivo: Reynols, a instancias de Miguel, a quien no le gustaba como quedaba la letra d por considerarla “una l embarazada”.

La música de Reynols es inclasificable. Y ahí está su primer disco, llamado Gordura Vegetal Hidrogenada, para dar cuenta de eso: una caja de CD que, al abrirla, contaba con una nota que dice “Este CD se desmaterializó hace 15 segundos”. Un no disco, que contaba con no canciones tales como “Me parece que me morí”, “Pelotitas de infinito”, “(Raíz cuadrada de abeja)” o “Biblias de 55 km”.

A continuación, algunos hitos en la trayectoria del grupo:

- Reynols supo ser la banda en vivo del programa de televisión La salud de nuestros hijos, conducido por el doctor Mario Socolinsky. El doctor solía unirse al grupo en vivo para interpretar demenciales versiones de temas como “Astronomy Domine” de Pink Floyd. Asimismo, Miguel y Socolinsky se hicieron muy amigos, y en un cumpleaños del médico Miguel le regaló, ante cámaras, una corbata, para luego ponerse a llorar.

- Susana Gimenez quiso invitar a Reynols a su programa. Mejor dicho, a Miguel Tomasín, que se negó a ir si sus compañeros no lo acompañaban. Por eso, jamás vimos al combo sentado en el living televisivo de la diva.

- Reynols se hizo de un nombre muy prestigioso en el círculo de la música experimental contemporánea, con colaboraciones con Pauline Oliveros, Acid Mothers Temple y Sonic Youth. En sus giras por EE.UU. (han tocado en el Lincoln Center y en el MOMA) y Europa viajan sólo Alan y Roberto, ya que Miguel considera que “Arriba de México sólo hay agua”.

- En su primera visita a la Argentina Thurston Moore, guitarrista de Sonic Youth, fue a la feria de discos del Parque Rivadavia con el único propósito de comprar discos de Reynols. Otros fans famosos son los Pearl Jam, el cantante japonés Damo Suzuki y el rapper argentino Jazzy Mel, que mutó de ídolo juvenil a músico de vanguardia tras su encuentro con Miguel.

- 10.000 Chickens’ Symphony es uno de sus discos, que fue grabado en un criadero de pollos, donde Roberto, Tomasín y Courtis juegan con los chillidos de las aves hasta lograr un resultado, cuanto menos, demencial.

- Otro de sus discos es Blank Tapes, que manipula el ruido blanco de un puñado de cassettes vírgenes. Dura cincuenta minutos, y mezcla el ruido extremo con silencios de iglesia.

- Cuando Reynols fue grupo soporte de Illya Kuryaki & The Valderramas, el público no paraba de tirarle proyectiles y de gritarles “Hijos de puta”. El resultado fue un disco llamado Hijo de puta Tour, que reproduce una de esas presentaciones.

- Buscando a Reynols es el documental dirigido por Néstor Frenkel que cuenta el derrotero del grupo, con Miguel como estrella. Verlo es comprobar que, más allá de sus dificultades, Miguel es un hombre que la pasa bien y se divierte, gracias a su relación con sus compañeros y su destreza como instrumentista.

El 3 y 5 de junio Reynols festeja sus primeros 25 años en el MALBA, con dos presentaciones: la primera con un video que documenta sendas presentaciones del grupo en directo en distintos lugares del mundo, y la segunda con un concierto del trío. Verlos es asistir a una experiencia sonora única y, a la vez, comprobar que la inclusión es posible. Reynols es la prueba fehaciente de esto último. Más información en la página del museo 


 

 

 

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