Yo solamente ensamblo piezas
hace 4 meses.

Todo lo que nostros consideraríamos chatarra, Miguel Angel Oss lo convierte en arte .
Autodidacta, llegó a formar parte del atelier de Regazzoni y hoy hace su propio camino en su taller de Canning.


Cualquiera que lo viera esperando pacientemente ser atendido en la ferretería para comprar un repuesto para su soldadora, creería que se trata de un herrero. Y en cierta forma lo es. Este hombre de overol y barba cuidada (natural, no de barbería) toma el repuesto y vuelve caminando a su taller. 

El centro de Canning es chico y ha crecido mucho en la última década. Su taller quedó, por esas cosas del destino, a metros de shopping Las Toscas.  El portón ciego color celeste no imaginar lo que hay adentro, excepto que algún transeunte muy observador descubra esa ave confeccionada con visagras que parece dar la bienvenida a un mundo de formas y colores. 

Las manos de Miguel ANgel Oss hacen magia con las piezas de descarte. Crea figuras con una increíble expresión de movimiento. Metales en desuso, restos de autos, botellas, latas, plásticos, vidrios que cobran vida, bailan...vuelan. 


 “Veo las piezas y ya me imagino lo que tengo que hacer con ese pedazo de engranaje. Yo no doblo ni corto nada, solamente ensamblo las piezas”, confiesa Miguel, con sus ojos grandes y brillantes.

Su trayectoria tiene algo de casualidad y muchísimo de empeño. Esa voluntad que tienen algunos de sacar una oportunidad de la crisis. De profesión letrista y colorista , creció entre Monte Grande y Ezeiza y siempre estuvo ligado al arte. Pero no fue hasta el 2001, cuando la crisis azotó al país, que Miguel comenzó a darse cuenta que había un artista escondido en él. La soldadora y las piezas de hierro o las partes de autos se hicieron sus grandes compañeros de vida y sus inspiraciones. 

“Yo no podía creer que mis obras podían gustarles a mis amigos y familiares. Ellos me alentaron a seguir”, expresó Miguel. 

Al poco tiempo llegó la primera exposición en el Salón Oval de la Municipalidad de Esteban Echeverría, luego las muestras en la Galery Night, en Las Lomitas y la galería de arte Del Riachuelo, en La Boca. 

Un poco en chiste, los que lo conocemos decimos que es el Regazzoni local, y algo de eso hay. No le gusta alardear, por eso pocos saben que Miguel estuvo cinco años exponiendo en el atelier de Regazzoni, fue coequiper del artista en su taller de Retiro y ha participado en decenas de esculturas y murales diseminadas por todo el país 

“Fue Carlos quién me dio un gran lugar junto a él. Agradezco mucho la oportunidad y el lugar que me dio. Toda mi vida voy a agradecerle. Me ayudó mucho a crecer y aprendí mucho de él”. Además, agregó: “siempre me respetó y me trató como un gran artista”. 

MIguel sigue viviendo en Canning, y esta muy arraigado con esa ciudad. Forma parte de un grupo de artistas locales muy reconocidos en otros ámbitos (como el pintor y escultor Tomás Giménez por ejemplo) pero que pasan casi desapercibidos para la comunidad local. Acá va una muestra de su trabajo. nde otros ven nada más que chatarra, Miguel ve figuras y expresiones. 


 

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