Fundación Huésped: 30 años de prevención, ciencia y derechos
hace 29 meses.

Es la entidad pionera en la lucha contra el VIH. Charlamos con Leandro Cahn, su director ejecutivo, sobre la necesidad de garantizar los derechos centrados en esta enfermedad y el papel de la concientización para la salud sexual y reproductiva.


Por: Pablo Strozza

En 1989, ser portador del virus de inmunodeficiencia humana (VIH) era ser un condenado a muerte, así, sin medias tintas. Los portadores eran tratados en el Hospital Fernández sólo por dos médicos que atendían un dos veces por semana. Estos médicos no poseían los insumos necesarios, los tratamientos tenían un costo mensual de aproximadamente mil dólares, y resultaban discriminados sólo por estar infectados. Estos fueron algunos de los motivos para que el Doctor Pedro Cahn (hoy ciudadano ilustre de la ciudad de Buenos Aires y distinguido con la mención de honor senador Domingo F. Sarmiento por parte del Senado de la Nación) y el Licenciado Kurt Frieder crearan en 1989 la Fundación Huésped como una forma de aunar la voluntad de cooperación de familiares y amigos de esos enfermos que asistían al Fernández, y con un objetivo primordial: instalar la preocupación sobre la problemática del VIH.

Treinta años después de su creación, la Fundación Huésped es “una organización con alcance regional que trabaja en áreas de salud pública desde una perspectiva de derechos humanos centrada en VIH/sida, otras enfermedades transmisibles, y en salud sexual y reproductiva”, tal como reza en su página web oficial. Pero nadie mejor que Leandro Cahn, hijo de Pedro y actual director ejecutivo de la entidad, para que nos cuente la evolución de esta obra de treinta años a la actualidad. O, mejor dicho, desde su adolescencia hasta nuestros días.

¿Qué nos podés contar, tanto desde lo personal como desde lo institucional, de los inicios de la Fundación?

El primer recuerdo que tengo está muy asociado a Roberto Jauregui (N. de R.: Jauregui fue la primera persona con VIH en hacer pública su condición, y trabajó para instalar la temática hasta su deceso en 1994). La Fundación funcionó los primeros ocho años en el altillo de un centro médico: eran dos oficinas muy chicas. Me acuerdo de verlo a Roberto ahí. Y la imagen, también por esos años, de estar en la Feria del Libro repartiendo preservativos y folletos, con Roberto y yo como hijo adolescente del fundador. Todo se me entremezcla un poco con las primeras apariciones mediáticas de mi viejo: el acceso a los medios de comunicación era más restringido, y el hecho de tener un padre que aparecía en la tele era como raro. Y ni hablar de los prejuicios y la discriminación. Ahora pienso en esa aparición en la Feria del Libro, que si no me equivoco fue en el 91. Entregar preservativos ahí era algo muy de avanzada. Lo que siempre cuenta mi viejo es un 1° de diciembre en el Obelisco: estaban repartiendo solamente folletos, y la gente no quería ni agarrarlos “por si se contagiaba”.

Como que la Fundación creció con los años al mismo tiempo que concientizaba y desaparecían esos prejuicios iniciales de “no tomar agua del mismo vaso que un infectado”…

O no compartir el mate, o la escuela… Por esos años hubo un caso muy famoso en el ámbito educativo en un colegio de La Boca, donde un chico tenía VIH y tuvo que soportar toda una rebelión de los demás padres para que lo expulsen. Muchas de las discusiones de hoy con el tema de la Educación Sexual Integral nosotros las conocemos desde hace muchísimos años.

¿Cuáles son las prestaciones que tiene que dar por ley una prepaga o una obra social a una persona portadora del VIH?

La Argentina tiene tres leyes que garantizan la cobertura universal para el tratamiento del VIH. En principio la Ley de SIDA, que es del año 1989 con decreto reglamentario en el 91, que garantiza el acceso a la prevención, el cuidado y el tratamiento, y hace del Estado Nacional el garante último. Después hay dos leyes más, de los años 96 y 97, una que incorpora al VIH a las prestaciones del plan médico obligatorio (PMO), por lo que las obras sociales deben cubrirlo; y otra de prepagas que indica que tienen que cubrir el PMO. Y hay dos fallos de la Corte Suprema de 2000 y 2001, la corte menemista, muy interesantes y muy buenos. Uno que le dice al Estado “A mí no me importa lo que hagan las provincias, la salud es un derecho que tiene que garantizar el Estado Nacional, entonces ustedes hagan la distribución como quieran pero no vengan a excusarse de sus responsabilidades”. Y el otro es un fallo en donde no hacen lugar a un amparo del Hospital Británico en donde se excusaban de cubrir tratamientos para personas con VIH, y garantiza la constitucionalidad de la ley que lo incorpora al PMO. Por lo tanto, toda persona que tiene una cobertura de salud tiene que saber que esa cobertura de salud es la que le tiene que garantizar el acceso al tratamiento y a los medicamentos para controlar la infección.

¿Y estas leyes se cumplen?

Se cumplen. A veces hay demoras administrativas que no debieran existir, hay intentos de empresas de medicina prepaga u obras sociales que buscan deslindar su responsabilidad. También un sistema de reintegros que hace la Superintendencia de Servicios de Salud a las obras sociales. Cada vez que lees en el diario que el gobierno de turno le devolvió x cantidad de dinero a las obras sociales es porque una partecita de los aportes de todos los empleados que en vez de ir directamente a la obra social es administrado por el Estado para generar, entre otras cosas, un fondo solidario de redistribución que hace que se cubran prestaciones de baja incidencia y alto costo, como por ejemplo tratamiento oncológicos o VIH.

En cuanto a la prevención, hay una sensación de que la generación de personas entre 30 y 50 años está concientizada y se cuida al mantener relaciones sexuales ocasionales, ya sea para evitar el contagio del virus como para evitar embarazos no deseados. ¿Qué ocurre con los más jóvenes, millenials, centenials o como los quieras llamar? ¿Se cuidan o no?

Ahí lo que vemos vinculado al uso de preservativos, que es la única barrera que previene tanto infecciones de transmisión sexual como embarazos no intencionales, es que en las dos puntas etáreas hay muchas dificultades con el uso. Es decir, en los más jóvenes y en los más viejos. Los más viejos porque se extendió la vida sexual, porque es una generación que ya estaba en otra cuando apareció el VIH, y porque en muchos casos ahora vuelve a su actividad sexual por divorcios y por la aparición del Viagra. Entre ellos el preservativo es visto como un condicionante para la erección. Y en los más pibes porque, de alguna manera, los antivirales comenzaron a ver víctimas de su propio éxito. Es una generación que no vio morir amigos o familiares, y que para evitar embarazos no planificados elige otros métodos anticonceptivos. Pero aún así en la Argentina tenemos más de 100 mil partos de menores de 19 años con un 60 por ciento de casos de partos no intencionales. Por eso, cuando hablamos de la importancia de la implementación de la Educación Sexual Integral, es también por esta clase de cuestiones. Por entender cuáles de esas relaciones son abusivas, cuál es la mejor forma de cuidar la salud propia, como generar el hecho de tener relaciones sexuales cuando querés y no cuando te lo impone el “ambiente”. Y en esto último no hablo sólo de la violencia, si no de esa cuestión de “si no cogés sos un boludo”. Hay un montón de condicionantes que hacen que la situación del embarazo no intencional de adolescentes en la Argentina sea un tema que tiene que ser prioritario para la política de salud.

¿Cómo puede ayudar aquel qué quiera colaborar con la Fundación Huésped?

La Fundación se financia de tres maneras: por proyectos de cooperación internacionales, por la donación de empresas y por donantes individuales. Ingresando a dona.huesped.org.ar hay un formulario seguro donde pueden donar desde 200 o 300 pesos por mes con la tarjeta de crédito y de esa forma están contribuyendo con las actividades de prevención y asistencia de investigación que realiza la Fundación.

¿Se va a hacer este año el programa de televisión especial de la Fundación que emite Canal 13?

Sí, esperamos que sí. Estamos pensando con que formato. Ya van trece años del especial y estamos viendo qué y cómo lo haremos.

¿Cómo funcionan las redes sociales en cuanto a la difusión y a consultas que puede realizar tanto una persona con VIH como una persona que sospecha que puede tener el virus, y también en el tema de la prevención?

Las redes sociales son hoy la forma en la que nos llegan las consultas. Pensá que cuando se lanzó la campaña con el Consejo Publicitario Argentino en 1992 el teléfono era la única vía de consulta. Hoy por hoy, si bien tenemos un 0800, la cantidad de llamados versus el tipo de consulta por redes sociales es ínfima. Las redes sociales, para nosotros, tienen la posibilidad de la difusión de información pero también y sobre todo la participación en la comunicación con la comunidad. No lo tomamos como una forma moderna de mandar gacetillas sino como una forma de participación y de conversación, tanto a nivel de difusión como con la posibilidad vía mensaje privado de Facebook o, en menor escala, mensajes directos de Twitter, de generar consultas y poder hacer consejería individual en determinados casos, más en personas que viven con VIH.

La última: se acaba de presentar un nuevo proyecto “verde” en el Congreso. Dada la participación personal que tuviste el año pasado en el proyecto que se frustró en senadores con tu exposición en la Comisión, ¿qué pensas que puede llegar a pasar esta vez?

Más allá de mi opinión y mi participación, desde Fundación Huésped como parte de un paquete de derechos sexuales y reproductivos creemos que es importante que la interrupción voluntaria del embarazo sea ley, ya que la prohibición no evita abortos sino que los hace más inseguros. Es muy interesante lo que pasó el martes 28 de mayo porque más allá del contenido del proyecto la movilización que acompañó la presentación superó la expectativa de cualquier persona a la que le preguntes sobre el tema. La cantidad de chicas jóvenes movilizadas sólo para acompañar la presentación del proyecto, ya que no se votaba ni empezaba el debate en comisión, fue increíble, ya que es algo que sucede en el Parlamento todos los días: todos los días se presentan proyectos de ley. Fue una muy grata sorpresa y también es un llamado de atención para los que dicen que “Mejor en un año electoral no tratar el tema del aborto”. Esas personas no están viendo que no es la política la que instala los temas que le importan a la ciudadanía. Este es un claro ejemplo de una marea de abajo hacia arriba que nadie puede ignorar.  

 

 

 

 

 

 

 

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