Digamos NO al trabajo infantil
hace 16 meses.

El trabajo infantil esta penado por Ley, pero más de 1 millón de niños trabajan en Argentina, y la mayoría de ellos lo hace en tareas rurales. En el día mundial contra el trabajo infantil, la OIT lanzó una campaña con el lema "Los niños no deben trabajar en el campo, sino en sus sueños"


 

Yamila tiene 12 años, y es bajita para su edad. Tiene el pelo suelto, apenas sostenido con una hebilla de mariposas verde agua, que le hace juego con la remera que se asoma debajo del buzo. Lleva una bolsa de tela donde guarda las biromes que vende mesa por mesa. “Una birome 15 pesos, dos biromes 20 pesos”. Si bien Monte Grande es una ciudad que en los últimos años vió crecer su oferta gastronómica, está lejos de tener la aglomeración de bares que tendrían otros lugares donde el “mercado” de Yamila sería mayor. 

“Vendo también en las oficinas y negocios, y en la salida de los colegios. Antes entraba a los bancos, pero ahora no me permiten”, cuenta. Yamila tiene un lenguaje demasiado apropiado para el común de los niños de su edad y acepta entre tímida y sorprendida (o quizás con miedo) sentarse a tomar un café con leche con medialunas. “Ya comí con mi papá antes de salir, igual”, aclara. Me cuenta que su mamá es argentina y trabaja en un geriátrico, su papá boliviano trabajaba en una fábrica haciendo mantenimiento pero “ahora está sin trabajo y quiere que nos vayamos todos al norte”, dice. Tengo la impresión que el Norte al que ella hace referencia no es la puna argentina sino el país de su padre. 

Yamila va al colegio. Terminó la primaria el año pasado “con buenas notas”, y ahora esta en primer año de EGB y reconoce que ahora esta faltando mucho para vender. 
“Mi papá me acompaña hasta el centro, yo vendo aca y él en los colectivos y a veces en el tren”. El centro para ella es Monte Grande, aunque no vive demasiado lejos de allí, a unas 30 cuadras que suele recorrer en el asiento trasero de la bicicleta de su padre. Mientra toma el café con una mano, no suelta la bolsita con la mercancía que lleva en la otra. A medida que se distiende, me cuenta que tiene un hermo varón de 8 años, que se queda en un colegio donde puede estar hasta que llega su mamá. La madre tiene 35 años y su papá “no se acuerda”. Tiene abuelos, tíos y primos que dice que va a extrañar cuando se vayan. También dice que le gustaría comprarse una bici para ella sola, con el dinero que gana, pero por ahora, “la plata se usa para la casa”. Dice que cuando su papá consiga trabajo ella no va a faltar tanto al colegio, pero va quiere seguir vendiendo “para comprarme la bici, para ir al colegio”.

La naturalidad con la que Yamila habla de su trabajo, es la misma con la que expresa su deseo de tener una bici para ir al colegio. Yamila quiere seguir estudiando. Yamila debería estar en la escuela, o en su casa jugando, no en un bar vendiendo biromes. 

En el año 2017, las cifras oficiales de EANNA publicadas en la página de la OIT (Organización Mundial del Trabajo) indicaban que 763.500 niños entre 5 y 15 años que trabajaban en Argentina. 

“ A esta cifra, hay que sumarle la cantidad de adolescentes entre 16 y 18 años, que para la OIT era de 400.000 chicos más en 2017. Un informe reciente indica que en estos dos años, se incorporaron 200.000 niños y adolescentes entre 5 y 18 años a tareas productivas y trabajo doméstico, lo que arroja un resultado por demás preocupante”,explica la Dra. Sabrina Bellavía, abogada especialista en derecho laboral. 

“En Argentina, el trabajo infantil está prohibido por ley. Protege a todos los menores de 16 años, y también se prohibe el trabajo de menores de 18 años en tareas peligrosas. La protección de la infancia es prioritaria en materia de legislación social. Sobre todo porque el trabajo infantil trae consecuencias en todos los aspectos de la vida de esos niños, hoy y en el futuro”continúa Bellavía. “Además de perpetuar la pobreza y reforzar la informalidad, el trabajo infantil atenta contra la salud, la seguridad, la educación y muchas veces la moralidad de los niños. En los chicos que trabajan, es elevado el porcentaje abandono esc­­­­olar y el grado de repitencia, además del peligro de caer en situaciones de cuasiesclavitud, explotación sexual o actividades ilícitas”.

Hay un patrón que se repite en casi todo el mundo, y Argentina no es la excepción. La mayoría de los niños que trabajan lo hacen en áreas rurales. Por eso, la campaña de la OIT de este año hace hincapié en ese concepto: Los niños no deberían trabajar en el campo, sino en sus sueños.

No hay mucho más que decir. El trabajo infantil esta penado por ley, sin embargo es una realidad que se nos presenta cotidianamente.... en forma de niña que vende biromes en un bar con el sueño de comprarse una bici. 

¡Comparte la noticia con tus amigos!



Comunicate con nosotros