Venezolanos en la Argentina: empezar de nuevo
hace 3 meses.

Javier llegó hace dos años y después trajo a su esposa e hijas. Habla de la realidad de los nuevos inmigrantes, de la hospitalidad de los argentinos y también de cierta hostilidad que a veces sienten los extranjeros.


Por: Pablo Strozza

De un tiempo a la fecha, a todos nos ha ocurrido. Ya sea, en un bar, en un auto de alquiler, o en un kiosco: entablamos conversación con una persona con un acento en su voz distinto al argentino. Y al preguntarle de dónde es, la respuesta es una sola: “Venezuela”.

Según datos de la Dirección Nacional de Migraciones citados por CNN, entre los años 2009 y 2018 se establecieron en la Argentina 130.820 venezolanos. Y de ese número total, el 53,91 %  arribó el año pasado. Al mismo tiempo, hay aproximadamente 50 mil que residen de manera momentánea con visa de turista, que tiene una extensión de 90 días y es renovable por igual lapso, o gente que comenzó el trámite de radicación.

Javier de la Hoz tiene 42 años. Salió de la ciudad de Maracaibo y terminó en Canning, vía Brasil. Primero llegó él, y comenzó a trabajar para traer a su familia. Pero hoy sus hijas estudian aquí, y Javier y su esposa trabajan en una empresa que construye piscinas, en Canning. Su testimonio confirma algunos de estos datos y echa luz sobre cuestiones no tan habladas al respecto, como dejo de racismo que se siente en nuestro país.

¿A qué te dedicabas en Venezuela?

Trabajábamos como contratistas en el área de la construcción. Teníamos una empresa de productos de limpieza, y atendíamos restaurantes y otros locales comerciales.

¿Y cuándo y por qué decidieron venir a la Argentina?

La situación en Venezuela lleva veinte años complicándose cada día más. Y a medida que avanza esa complicación se va poniendo estrecho lo que tú ganas. Comienzas a ver que no te alcanza y que trabajas cada día más por menos, ya que no puedes controlar a la inflación. Una familia como la mía no se podía mantener ni con cuatro sueldos. Entonces comenzamos a analizar a donde podíamos ir para trabajar. Y en los distintos países algunos te ofrecen algo de paso, lo que implica una complicación para poner la documentación de cada persona en total legalidad, ya que hay que apostillar documentos, partidas de nacimiento, actas de matrimonio y validar títulos profesionales. Todos los venezolanos que empiezan a mirar para poder irse del país y trabajar de una u otra forma en cualquier área, solo para tratar de mantenerse y mejorar la calidad de vida y poder ayudar a sus padres, miran todos los países. Y la Argentina ofrece, cumpliendo con los requisitos y la documentación que te solicitan, la posibilidad de poder quedarte a trabajar. Ese fue el principal motivo.

¿Cuánto hace que estás en la Argentina?

Estoy a punto de cumplir dos años aquí.

¿Y cuál fue tu primera sensación al llegar, y que piensas ahora?

La primera sensación es tener que vivir esos momentos en donde te invade la tristeza, la soledad, el miedo… Se dan una serie de sentimientos, de sensaciones en el cuerpo: como que se te secan las lágrimas y sólo tienes que seguir adelante, porque para eso viniste. Luego viene el siguiente proceso, que es el del conocimiento. Tenemos una cultura distinta. En todos los países hay distintos estados, y cada uno de esos estados tiene una cultura diferente. Hay lugares donde prevalece lo antiguo, y otras donde todo es más moderno y cibernético. Hambriento por conocer como es el argentino, vas viendo, conociendo, recibiendo xenofobia y algunos maltratos, y hasta alguna humillación. Sin embargo ahí es donde cada persona tiene que tener madurez para no estacionarse en donde miran al extranjero como la persona que le está invadiendo su terreno, que le está quitando su trabajo. La postura que prevalece en mi caso es la de “Vine a trabajar y a ayudar a mi familia”.

¿Has recibido muchos malos tratos por parte de los argentinos?

No, no... Alguno que otro. El porcentaje, de uno a diez, es de dos o tres personas. Pero yo tengo una formación en donde no me espanto por eso. De hecho, conocí excelentes personas que me hay ayudado a insertarme en esta sociedad, como la gente con la cual trabajo. Nos ayudaron a instalarnos, y  hemos pasado Navidades con ellos, cuando aquí no teníamos a nadie.  (N. de R.: Javier trabaja en una empresa de diseño y construcción de piletas, Steven Piscinas. Aprovechando sus conocimientos previos de técnico mecánico y su experiencia en Venezuela, se dedica al control de operaciones e inspección final de instalciones. Su esposa Marielis, hace lo mismo en la división de premoldeados y control de depósito de la misma firma)

¿Qué es lo que más extrañas de tu país y qué es lo que más te gusta de la Argentina?

Lo que más extraño de mi país es el calor familiar. Eso no tiene precio, por más que te vayas a otro lugar a cobrar 5 mil dólares mensuales. Los venezolanos somos muy solidarios: si fallece alguien de la familia están todos, lo mismo en un parto de una prima o una vecina. Ese calor familiar es muy parecido al que tienen ustedes cuando se reúnen para jugar al truco o para compartir un asado. Cada uno tiene una particularidad muy diferente.

Yendo más hacia el costado político, ¿cómo ves la situación actual en Venezuela y qué pensás que puede llegar a ocurrir en el futuro?

Con lágrimas en los ojos, te diría que la situación en mi país es muy crítica. Le pido a Dios de rodillas que esto mejore. Y para mejorar este gobierno tiene que salir. Venezuela tiene que terminar de dar ese paso para poder florecer de nuevo. Salir de este cascarón que no funcionó, de este manto negro que nos arropa para poder ver la luz y comenzar a crecer como un árbol, de a poco, pero con la seguridad de que será frondoso.

Me has dicho que tienes un hijo en Venezuela. ¿Hay chances de que él pueda venir acá?

Las posibilidades se dan en la medida de que empiezas a hacer sacrificios. O sea: dejas de hacer algo para empezar a ahorrar y así ayudar a otra persona para que pueda venir con todo lo que la ley exige. Por lo tanto, de a poco tenemos la idea de que él pueda venir a establecerse aquí.

Por último, si la situación en tu país cambia y mejora, obviamente estarías dispuesto a regresar…

Estaríamos dispuestos a regresar con esta nueva profesión ya adquirida, con una nueva visión de trabajo, con una empresa que siga trabajando en la Argentina y en Venezuela, teniendo en cuenta las condiciones para los países, ya sean para empresarios fuertes, comunes o micro empresarios. Algo que sea un aporte a la ciudad y un aporte al país para que se levante de dónde está.




 

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