Canning

El Camino a los Pagos de San Vicente existe desde los tiempos de la colonia, cuando los adelantados se distribuyeron las tierras como mercedes. A fines del siglo XIX, el camino atravesaba unas pocas estancias y chacras.
En 1911, la Compañía de Ferrocarriles General Belgrano inaugura una estación de cargas en un paraje cercano a los pueblos de Ezeiza y Monte Grande, a la que bautizó como Jorge Canning.

A la vera de la ruta a San Vicente comenzó a formarse un incipiente poblado que tomó su nombre de la estación. Canning seguía siendo una zona semi rural, en la que las chacras convivía con los hornos de ladrillos y las quintas de verduras de los nuevos inmigrantes italianos, españoles y portugueses. Pasaron más de 100 años y la vieja estación sigue estando en pie, a cuyo lado se está levantando el Templo de San Agustín, la nueva iglesia de Canning. El camino de tierra es hoy una ruta de cuatro manos, y Canning se convirtió el núcleo de un nuevo polo urbano.

En la década del setenta, la localidad de Canning fue la preferida por la comunidad judía para construir sus primeros clubes de campo. En los años siguientes, surgieron algunos tímidos intentos de crear otros barrios privados y semi cerrados como Los Rosales o Allá en el Sur. Pero no fue hasta el principio de los noventa cuando Thomas Murphy decide patear el tablero y lanzar Saint Thomas que se convertiría en el country emblemático de Canning.
La década del 90 representó el primer boom inmobiliario de Canning. favorecidos por las nuevas vías de comunicación. Canning dejó de ser un lugar de fin de semana para dar lugar a las urbanizaciones destinadas a vivienda permanente. Hoy, hay más de 60 emprendimientos que responden a diferentes demandas. Desde clubes de campo con polo y golf, hasta barrios privados, condominios de alta gama y desarrollos boutique.

Este crecimiento se vio reflejado en una amplia oferta también de bienes y servicios: centros comerciales, educativos y deportivos.

El eje del comercio en Canning se movió siempre al ritmo de la construcción, y su mayor exponente es Armando, la empresa de materiales y hormigón elaborado referente del mercado de la zona sur. A medida que crecía la población, surgieron nuevos negocios y llegó la hora de los centros comerciales. shoppings, supermercados, centros de negocios y complejos de oficinas premium.
En su tramo urbano, la ruta 52/58 se llama Mariano Castex y concentra el desarrollo comercial con complejos como Las Toscas Shopping,  Plaza Canning, Portal Canning, Easy y Disco, un hipermercado Coto, Brisas Canning Shops y Amaneceres Office.
Además, más de 20 locales gastronómicos que conforman la Milla Gastronómica de Canning, un recorrido gourmet que contempla todas las opciones: estilo italiano con exclusividades en pastas, pescados y mariscos, cocina internacional, sushi y comidas exóticas, clásicas pizzas y empanadas, además de las típicas heladerías y cafeterías.
A esto se suman ahora las propuestas de hotelería que se complementan con propuestas de spa, días de campo, polo o golf. Todo ésto hace que Canning sea cada día un mejor lugar para vivir y pasear.